Estrategias de vacunación frente a la COVID-19

Publicado por Javidelaguila en

Estrategias de vacunación frente a la COVID-19: equidad y responsabilidad social compartida

La vacuna frente al SARS-CoV-2 es ahora mismo el objetivo prioritario de todo el sistema socio-económico global. Su llegada es la promesa del fin de la pandemia. Todos anuncian potenciales candidatos, los gobiernos apremian la fehca de llegada y cuentan por millones sus dosis aseguradas previa compra de un producto desconocido.

Disponer de una vacuna es tan solo el primero de los pasos. Distribuirla es uno de los más complicados. Definir quién o quiénes la van a recibir en primer lugar, el reto de cada país.

De esto he hablado en el programa La hora de La 1 (minuto 24) y en un hilo de Twitter

1- Consideraciones previas sobre la vacuna y la enfermedad

Estamos pensando quién va a recibir en primer lugar la vacuna. Entonces la primera pregunta es: ¿qué vacuna van a recibir?

Las vacunas pueden tener muchas características, como por ejemplo y principal función, la de generar una respuesta inmunitaria suficiente como para evitar un contagio en caso de  futuro contacto con el virus.

Preguntas: ¿que respuesta inmunitaria es “suficiente” para este fin? ¿esta respuesta es duradera en el tiempo? ¿generar anticuerpos vacunales es equivalente a generar inmunidad? ¿esta inmunidad es igual en todas las personas o la edad es un factor determinante?

La eficacia de la vacuna, su efectividad y su eficiencia son tres cosas radicalmente diferentes, y en los ensayos previos solo podemos tener información de la primera de ellas. Sobre la efecividad,

Preguntas: ¿la vacuna previene completamente el contagio? ¿o tan solo la forma grave de la enfermedad? ¿tiene capacidad de impedir la transmisión? ¿requiere una única dosis o más? ¿conlleva efectos secundarios graves? 

Por último, la vacunación depende de cómo se comporta y de cuán bien conocemos la enfermedad, sus dinámicas de transmisión en cada grupo de edad, su impacto.

Preguntas: ¿quienes son los que más se contagian? ¿quien padece formas graves de enfermedad? ¿quien actúa como “mantenedor” de la transmisión? ¿existen colectivos especialmente vulnerables?

2 – Criterios de priorización y posibles estrategias de vacunación

Ahora que tenemos más preguntas que al principio, sigamos. Normalmente estableceríamos una estrategia conociendo la vacuna a aplicar, pero no es el caso. No tenemos ni idea de qué vacuna, con qué características, ni cuando llegará, así que toca plantear escenarios. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento marco ético y de valores para guiar las estrategias de priorización, distinguiendo seis valores rectores:

Bienestar de las personas, Respetar a todos por igual, Equiddad global y nacional, Reciprocidad y Legitimación

Sin poder entrar en detalles de cada uno de ellos (que los tienen y muchos), es muy interesante comenzar con un análisis ético que delimite marcos de actuación. Y eso es lo que ha hecho la Unión Europea (UE), basada en OMS, para definir sus documentos de recomendaciones y establecer estos grupos de prioridad:

      Trabajadores sanitarios y de residencias de mayores       Personas de más de 60 años Personas vulnerables por comorbilidades y enfermedades crónicas Trabajadores esenciales no-sanitarios Comunidades en las que la distancia física es imposible Trabajadores en los que la distancia física es imposible Grupos socioeconómicos vulnerables y otros en riesgo

3 – Dos posibles estrategias (entre muchísimas posibles)

Teniendo en cuenta las características de la posible vacuna (desconocido), el comportameitno de la enferdad (sabemos bastante) y partiendo del marco de valores y grupos de riesgo de la OMS/UE.

También vamos a partir de la base de una escasez importante de vacunas, que precisan de ser altamente priorizadas, en la medida que más producto llega al mercado y se valora su efectividad

Vacunación prioritaria de personas altamente vulnerables en riesgo de fallecimiento

En esta estrategia, quienes reciben la vacuna son aquellos que, por sus características (edad o enfermedad subyacente) tienen más posibilidades de fallecer como causa de la infección: personas mayores (>60 años, sobre todo >80) y con enfermedades asociadas a mayor mortalidad (Ministerio de Sanidad)

En este caso, asumimos que la vacuna tendría capacidad de proteger frente a formas graves de enfermedad más que frente a la infección en sí misma, por razones que luego comentaré.

La población en alto riesgo es un grupo relativamente pequeño en comparación con los otros posibles, y es fácilmente alcanzable (en las residencias de mayores, fundamentalmente) y el impacto sobre la mortalidad sería MUY importante, pero no estaríamos actuando sobre la transmisión o los contagios.

El problema es que las personas mayores tienen un sistema inmune más debilitado por la edad, y las vacunas suelen ser menos eficaces en ellas, por lo que puede suceder que la protección no sea completa. Además, las vacunas rara vez en los ensayos se testan en mayores por ética, con lo que desconocemos su eficacia en este grupo.

Vacunación “escudo” o “cortafuegos”

En esta estrategia, vacunamos prioritariamente a las personas directamente a cargo de los cuidados de las personas más vulnerables: trabajadores sanitarios y de residencias de mayores. 

Esto se extendería a cuidadores habituales prograsivamente, pero la idea es proteger a quienes protegen y a su vez están más expuestos: evitar la llegada del virus a los vulnerables. 

Además, estaríamos hablanod sobre todo de personas jóvenes, que responderían bien a la vacuna, pero esta debería ser capaz de prevenir tanto la infección como la transmisión. Si una persona vacuna no padece la enfermedad pero es capaz de transmitirla, esta estrategia cae en saco roto (ya que su función es proteger a terceros).

El personal sanitario y socio-sanitario me parece un grupo fun-da-men-tal, ya que son quienes más expuestos están al virus y a la vez en contacto con las personas más vulnerables. Merecen ser especialmente protegidos por su labor y como estrategia de cuidado y protección a la vez.

Estrategias de un escenario ideal

Lo que realmente nos gustaría es disponer de una vacuna barata, eficaz, EFICIENTE y fácil y rápida de producir. Que además produjera inmunidad de por vida. Un unicornio, en definitiva. 

Esto nos permitiría vacunar masivamente a los grupos poblacionales que más condicionan la transmisión y que ahora mismo parecen ser los jóvenes (15-45 años). Por lo visto durante el vernao de 2020, no fue hasta que estos grupos aumentaron notablemente sus tasas de incidencia que volvieron a subir notoriamente en personas mayores. 

Aunque meras hipótesis sin conrtastar (por mi parte), una vacuna que impidiera el contagio y tranmisión administrada masivamente a esta población tendría una oportunidad de alterar la dinámica de transmisión del SARS-CoV-2 y eventualmente generar protección de grupo.

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